Tras horas bailando bajo la luna
la hadita salvaje
se sentó extenuada frente al lago de agua fria y cristalina.
Cada noche
se bañaba en la oscuridad y soledad de ese lago
y con cada inmersión profunda
LIMPIABA SU ALMA,
purificaba su aura
y se preparaba para volver a vivir
con autenticidad un nuevo día.
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