Una hada muy guerrera
me explicó
que no hay cincuenta maneras de combatir,
solo hay una,
que es la de VENCER.
La revolución que marcaba a idealistas como ella
no consistía en autocompadecerse,
sino en el arte de quitarse los guantes de seda
y clamar al cielo:
No trateis de guiar ni aconsejar al que pretende
elegir por si mismo su propio camino.
Me encanta leer cosas TAN POSITIVAS.
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